sábado, 3 de agosto de 2013

Ken

Recupero este artículo que escribí el año pasado, pero que en esencia es totalmente atemporal. Para vuestro uso y disfrute. Se admiten críticas.



14 de marzo de 2012

Como todos sabéis hemos comenzado el año del Dragón y durante este año el Sōke ha decidido que el tema anual sea el sable.
Por este motivo orientamos el curso de Comillas '12 hacia este arma.

Desarrollaremos técnicas de Taijutsu, Muto Dori y finalmente Daisho (doble sable). En mi opinión la elección de los temas a tratar en el seminario son los adecuados para un correcto desarrollo de la técnica.

Porque no nos engañemos, nadie que no domine correctamente el Taijutsu consigue manejar el sable de manera que parezca una prolongación de su cuerpo. Este es un punto en el que quiero hacer hincapié para que podamos reflexionar.

El objetivo de la técnica de sable es que nuestros movimientos sean uno, sable, brazo y cuerpo. Desafortunadamente a menudo dejamos de lado esta filosofía y lo único que conseguimos es que el sable vaya por el lado contrario que nuestro cuerpo.
Desarrollamos desde nuestros inicios el Taijutsu, la base de nuestro arte marcial e intentamos perfeccionarlo a la vez que vamos añadiendo el manejo de armas, desde las más cortas (ej. Yawara) a las más largas (ej. Naginata).
Pero mis años de experiencia me dicen que por el camino, a la vez que vamos aprendiendo cosas nuevas, olvidamos cosas básicas. Y esto es aplicable tanto a los grados Kyu como a los Dan.

No debemos olvidar nunca que el objetivo final de las armas es que sean una prolongación de nuestro cuerpo y para ello nunca debemos dejar de utilizar un Taijutsu apropiado. La perseverancia es la clave ( e idea fundamental en el Ninjutsu) y aunque creamos que lo tenemos controlado el siguiente paso es introducir novedades y seguir manteniendo ese mismo control que desarrollamos en el combate a mano vacía.
Muto Dori (mano vacía contra arma) es la siguiente meta en nuestro camino, enfrentarnos contra algo que puede desequilibrar nuestro balance en cuanto a la distancia en el combate y el timing. Si el arma al que nos enfrentamos es corta no hay mucha diferencia, pero si el arma es larga (Hanbo, Jo, Katana, etc) encontraremos que una mala base en nuestro Taijutsu será nuestra perdición. A partir de aquí los Tai Sabaki, Tobi y Kaiten cobran verdadero sentido.

El final del camino (siempre para volver a empezar de nuevo el círculo) es el combate en el que ambos oponentes están armados. De nuevo las distancias y el timing cambia. Nuestro brazo ahora es más largo (nuestro arma), más pesado y más difícil de controlar. No solo tenemos que lidiar con el contrario sino con nosotros mismos. ¿Que pasaría si como en el pasado nos enfrentamos en un pasillo cerrado y nuestro arma queda bloqueada en la pared? Que debido a nuestro error de no tener en cuenta nuestro entorno hemos desarrollado un Taijutsu "defectuoso" y estaríamos muertos.

A la hora de introducir nuevos elementos en nuestra rutina, debemos evolucionar nuestra base y adaptarla a la nueva situación, en vez de olvidarla por completo y empezar un trabajo nuevo. Si puede parecer complicado el manejo del sable en función de su longitud (Tachi, Katana, Wakizashi, etc) imaginaos si utilizamos Daisho, un sable en cada mano, cada uno con una técnica diferente, arma corta y larga.
Por esto, no olvidéis. Actitud, perseverancia... el círculo nunca se cierra, nunca terminamos de aprender. No os dejéis llevar por la ilusión de que domináis una disciplina porque siempre hay algo nuevo que aplicar a ella y esto nos lo modifica de manera que tenemos que volver a aprender.

En Bujinkan tenemos decenas de armas a manejar y obviamente en un año de entrenamiento no se pueden tocar todas, pero esto es lo más importante. Manejes el arma que manejes, la base para su aprendizaje es el Taijutsu.

Héctor Nieto
Instructor Bujinkan Cantabria